Para qué sirve esta calculadora
Esta herramienta estima la dosis inicial de insulina para un gato diabético a partir de su peso corporal y de la dosis por kilo que elijas. Tiene un fin meramente orientativo y educativo. El control de la diabetes felina es muy individual, así que la dosis real siempre debe fijarla y ajustarla un veterinario apoyándose en las curvas de glucosa en sangre y en un seguimiento clínico. Nunca modifiques la insulina de tu gato sin la supervisión de un profesional.
Cómo usarla
Introduce el peso de tu gato en kilogramos y la dosis por kilo (lo habitual es entre 0,25 y 0,5 U/kg para insulinas de acción intermedia o prolongada, como la glargina o la PZI). La calculadora multiplica ambos valores para estimar las unidades totales por inyección y, además, te muestra los extremos inferior y superior del rango habitual, para que veas dónde queda la dosis que has elegido.
La fórmula explicada
La ecuación básica es muy sencilla: $$\text{Unidades} = \text{Dosis por kg} \times \text{Peso}$$ Como las necesidades de insulina de cada gato varían, los veterinarios suelen empezar de forma conservadora, a menudo por el extremo más bajo de \(0{,}25\ \text{U/kg}\), y van subiendo poco a poco. Las cifras de los extremos inferior y superior que aparecen corresponden a \(0{,}25 \times \text{peso}\) y \(0{,}5 \times \text{peso}\), respectivamente.
Ejemplo resuelto
Para un gato de 4 kg con una dosis de 0,25 U/kg: $$0{,}25 \times 4 = 1{,}0\ \text{unidad}$$ por inyección. Ese mismo gato, en el extremo alto de 0,5 U/kg, recibiría \(0{,}5 \times 4 = 2{,}0\) unidades. Un gato de 5 kg a 0,5 U/kg sería \(0{,}5 \times 5 = 2{,}5\) unidades.
Preguntas frecuentes
¿Sustituye esto a un veterinario? No. Es solo una estimación con fines educativos. La dosis de insulina debe individualizarse y controlarse bajo supervisión veterinaria.
¿Con qué frecuencia se administra la insulina? La mayoría de los gatos recibe insulina cada 12 horas, pero tanto la frecuencia como el tipo los determina tu veterinario.
¿Por qué se da un rango? La sensibilidad a la insulina varía mucho de un gato a otro, así que los veterinarios suelen empezar con dosis bajas y ajustarlas según las curvas de glucosa.