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Fórmula

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Resultados

Déficit de bicarbonato
252
mEq de HCO₃⁻ a reponer
Peso corporal 70 kg
HCO₃⁻ medido 15 mEq/L
HCO₃⁻ objetivo 24 mEq/L

¿Qué es la calculadora del déficit de bicarbonato?

Esta herramienta estima la cantidad de bicarbonato de sodio (en miliequivalentes, mEq) necesaria para elevar el bicarbonato sérico (HCO₃⁻) de un paciente hasta un valor objetivo durante una acidosis metabólica. Se basa en el clásico concepto del «espacio del bicarbonato», según el cual este se distribuye en aproximadamente el 40 % del peso corporal (0,4 L/kg). Es una ayuda para la estimación clínica: no sustituye el criterio del profesional a pie de cama, los controles seriados de gasometría ni los protocolos de cada centro.

Báscula que muestra un bicarbonato bajo en la acidosis corregido al alza hacia un nivel objetivo normal
La acidosis metabólica reduce el HCO₃⁻ en sangre; la calculadora estima la cantidad necesaria para elevarlo hacia un valor objetivo.

Cómo utilizarla

Introduce el peso corporal del paciente en kilogramos, el bicarbonato sérico medido en ese momento y el bicarbonato objetivo que deseas alcanzar. La calculadora devuelve el déficit total de bicarbonato en mEq. En la práctica, los clínicos suelen reponer solo una parte del déficit al inicio (con frecuencia la primera mitad) y repiten la analítica antes de administrar más.

La fórmula explicada

El déficit se calcula así:

$$\text{Déficit (mEq)} = 0{,}4 \times \text{peso (kg)} \times \left( \text{HCO}_3^- \text{ objetivo} - \text{HCO}_3^- \text{ medido} \right)$$

El factor 0,4 representa el volumen aparente de distribución del bicarbonato como fracción del peso corporal. Este espacio de distribución puede aumentar hasta 0,5–0,8 en la acidosis grave, por lo que la estimación con 0,4 es conservadora y debe acompañarse siempre de una reevaluación clínica.

Diagrama que muestra el déficit de bicarbonato como 0,4 por el peso corporal por la diferencia entre los niveles de HCO3 deseado y actual
El déficit es igual al volumen de distribución del bicarbonato (0,4 × peso) multiplicado por la diferencia entre el HCO₃⁻ deseado y el actual.

Ejemplo práctico

Un paciente de 70 kg presenta un HCO₃⁻ medido de 15 mEq/L y se busca alcanzar 24 mEq/L. $$\text{Déficit} = 0{,}4 \times 70 \times (24 - 15) = 0{,}4 \times 70 \times 9 = 252 \text{ mEq}$$ Podrías administrar aproximadamente la mitad (≈126 mEq) y volver a controlar.

Interpretación de su resultado

El número devuelto es una estimación total del bicarbonato (en mEq) necesario para alcanzar su objetivo elegido — no una dosis única para administrarse de una vez. Es una guía aproximada derivada de una distribución promedio poblacional, por lo que la verdadera necesidad varía entre pacientes y la producción continua de ácido (p. ej., por sepsis, cetoacidosis o insuficiencia renal) no se tiene en cuenta.

Una convención clínica ampliamente utilizada es reemplazar aproximadamente la mitad del déficit calculado, y luego revisar un gas arterial o venoso y los electrolitos antes de administrar más. Este enfoque escalonado permite que los propios sistemas amortiguadores del cuerpo y cualquier reversión de la causa subyacente contribuyan, reduciendo la posibilidad de un exceso de corrección.

El factor 0.4 representa el espacio de distribución del bicarbonato como fracción del peso corporal. En acidosis grave este espacio se expande — valores de 0.5 a 0.8 se citan frecuentemente cuando el HCO₃⁻ desciende — por lo que la estimación estándar basada en 0.4 puede subestimar el verdadero déficit en niveles muy bajos de HCO₃⁻.

Los riesgos de la sobrecorrección incluyen alcalosis metabólica (exceso de pH), hipernatremia y sobrecarga de volumen por la carga de sodio, hipocalemia, hipocalcemia ionizada y una caída paradójica del pH del líquido cefalorraquídeo. Debido a estos riesgos, la administración lenta con frecuentes reevaluaciones es preferible a la corrección rápida y completa. El cuadro ácido-base siempre debe evaluarse junto con la brecha aniónica para confirmar el tipo de acidosis metabólica.

Esta es información general, no asesoramiento médico profesional. Las decisiones de tratamiento deben ser tomadas por un médico calificado para el paciente individual.

Definiciones y glosario

Bicarbonato (HCO₃⁻)
El principal amortiguador base en el líquido extracelular y el marcador medido del componente metabólico del equilibrio ácido-base. Un nivel bajo indica acidosis metabólica (o compensación de alcalosis respiratoria).
mEq (miliequivalente)
Una unidad del poder de combinación química de un ion. Para un ion monovalente como HCO₃⁻ o Na⁺, 1 mEq equivale a 1 mmol.
Acidosis metabólica
Un trastorno primario del equilibrio ácido-base caracterizado por un bicarbonato sérico bajo y una tendencia hacia un pH sanguíneo bajo, causado por acumulación de ácido o pérdida de bicarbonato.
Espacio de distribución del bicarbonato
El volumen efectivo, expresado como fracción del peso corporal, a través del cual se distribuye el bicarbonato administrado — aproximadamente 0.4 (40%) en condiciones normales pero aumentando a 0.5–0.8 en acidosis grave. Es el multiplicador en la fórmula del déficit.
Déficit
La cantidad estimada total de bicarbonato (en mEq) necesaria para elevar el nivel sérico medido al objetivo, calculada como espacio de distribución × peso × (objetivo − medido).
Bicarbonato sérico (medido)
El valor actual de HCO₃⁻ del laboratorio del paciente (la entrada real), que refleja el grado presente de acidosis.
Bicarbonato objetivo
El nivel de HCO₃⁻ deseado hacia el cual corregir (la entrada de objetivo) — comúnmente un objetivo parcial de ~15 mEq/L o un objetivo completo cerca del valor medio normal de ~24 mEq/L.

Preguntas frecuentes

¿Por qué 0,4? En condiciones normales, el bicarbonato se distribuye en cerca del 40 % del peso corporal total; esta proporción aumenta a medida que se agrava la acidosis.

¿Debo administrar el déficit completo de una sola vez? No. Lo habitual es reponer parcialmente y repetir la gasometría arterial o venosa para evitar una sobrecorrección.

¿Esta calculadora es específica de algún país? No: la fisiología y la fórmula son universales, aunque los umbrales clínicos y los protocolos varían según la institución.

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